Accionar delictuoso de agentes PN en sectores Villa Faro, SDE y María Auxiliadora, DN.
OPINION 16:24
Por Tito Valenzuela.
La corrupción y el ilícito está adaptada en la conducta de millones de dominicanos. En República Dominicana se han adoptado y ya la gente de bien quedó ahogada por estos males. Sin embargo, aún quedamos voces y medios informativos que vemos y denunciamos lo que ocurre.
Recientemente, visité un amigo en el sector Villa Faro, municipio Santo Domingo Este, y éste me contó "algo" de lo que ocurre con los agentes policiales de "servicio" en esta zona. Lo que me narró ya lo sabía, y no me asombró oírle decirme que hay una camioneta de la institución, con dos policías, que se ha dedicado a realizar un ilícito recorrido.
Me indicaba mi amigo que "esos jodíos policías de Villa Faro no cuidan a la gente, son unos mafiosos, esa camioneta uno la ve por la carretera de Mendoza, despacito, entra por la Primera de Ralma, buscan su cuarto en dos colmadones, donde todo el mundo sabe que venden drogas, sigue a la José Soriano, se detiene en otros colmados a extorsionar a los dueños, que amanecen con la música a todo volúmen".
"Esos tígres, dizque policías lo hacen a la luz del día, no les importa que los vean porque parece que sus jefes saben lo que hacen, o los mandan. Por ejemplo, la guagua se para en un punto de drogas en la calle José Soriano, la gente ve al uniformado cuando sale del vehículo saluda a unos microdistribuidores que le pasan algo y vuelve a la camioneta, mientras el otro policía, un morenito él, lo espera en el interior. Y eso no es nada, para la próxima te voy a tener el número de ficha y voy a tratar de tomarle unas fotografías, aunque es peligroso porque esos policías son delincuentes", me indica mi amigo.
Lo narrado se repite en el sector María Auxiliadora, del Distrito Nacional. Recientemente, estuve, junto a mi esposa, en esa zona visitando una compraventa preguntando el precio de una nevera usada, y en lo que conversaba con el propietario llegó una camioneta nueva de la Policía. Sin ningún rubor el agente uniformado que conducía el vehículo bajó el cristal, no saludó, pero se sonrió. Parece que esa la señal de la extorsión. De inmediato el hombre con el que yo conversaba ordenó a un "guachimán" que le "entregara el sobre", tras lo cual la guagua policial avanzó para detenerse en un colmado, en la próxima esquina.
Al cuestionar al propietario de la compraventa me dijo, con cierto temor, que si no le daba dinero, entonces los Policías se "molestan" y dejan de patrullar por esa calle.
El hombre parece que entró en confianza y me narró que hay días que las guaguas con policías pasan por algunas calles varias veces porque hay puntos de drogas cuyos operantes les entregan dinero. "Hay un colmadón en la calle G que en ciertas noches ponen la música a alto volúmen hasta altas horas de la madrugada y ya la gentes sabe que cuando los policías pasan temprano en la mañana, en guaguas o en motores, es a buscar dinero, y entonces, esa noche no vuelven a patrullar.
"En ese colmadón ocurre de todo. Las riñas, los insultos, las amenazas de muerte, el rompedero de botellas ponen nerviosos a los residentes en los alrededores, pero ya los agentes policiales pasaron a recoger su dinero y por eso, aunque se acabe el mundo, por ahí no vuelven", me indicó antes de abandonar esa zona.
La corrupción y el ilícito está adaptada en la conducta de millones de dominicanos. En República Dominicana se han adoptado y ya la gente de bien quedó ahogada por estos males. Sin embargo, aún quedamos voces y medios informativos que vemos y denunciamos lo que ocurre.
Recientemente, visité un amigo en el sector Villa Faro, municipio Santo Domingo Este, y éste me contó "algo" de lo que ocurre con los agentes policiales de "servicio" en esta zona. Lo que me narró ya lo sabía, y no me asombró oírle decirme que hay una camioneta de la institución, con dos policías, que se ha dedicado a realizar un ilícito recorrido.
Me indicaba mi amigo que "esos jodíos policías de Villa Faro no cuidan a la gente, son unos mafiosos, esa camioneta uno la ve por la carretera de Mendoza, despacito, entra por la Primera de Ralma, buscan su cuarto en dos colmadones, donde todo el mundo sabe que venden drogas, sigue a la José Soriano, se detiene en otros colmados a extorsionar a los dueños, que amanecen con la música a todo volúmen".
"Esos tígres, dizque policías lo hacen a la luz del día, no les importa que los vean porque parece que sus jefes saben lo que hacen, o los mandan. Por ejemplo, la guagua se para en un punto de drogas en la calle José Soriano, la gente ve al uniformado cuando sale del vehículo saluda a unos microdistribuidores que le pasan algo y vuelve a la camioneta, mientras el otro policía, un morenito él, lo espera en el interior. Y eso no es nada, para la próxima te voy a tener el número de ficha y voy a tratar de tomarle unas fotografías, aunque es peligroso porque esos policías son delincuentes", me indica mi amigo.
Lo narrado se repite en el sector María Auxiliadora, del Distrito Nacional. Recientemente, estuve, junto a mi esposa, en esa zona visitando una compraventa preguntando el precio de una nevera usada, y en lo que conversaba con el propietario llegó una camioneta nueva de la Policía. Sin ningún rubor el agente uniformado que conducía el vehículo bajó el cristal, no saludó, pero se sonrió. Parece que esa la señal de la extorsión. De inmediato el hombre con el que yo conversaba ordenó a un "guachimán" que le "entregara el sobre", tras lo cual la guagua policial avanzó para detenerse en un colmado, en la próxima esquina.
Al cuestionar al propietario de la compraventa me dijo, con cierto temor, que si no le daba dinero, entonces los Policías se "molestan" y dejan de patrullar por esa calle.
El hombre parece que entró en confianza y me narró que hay días que las guaguas con policías pasan por algunas calles varias veces porque hay puntos de drogas cuyos operantes les entregan dinero. "Hay un colmadón en la calle G que en ciertas noches ponen la música a alto volúmen hasta altas horas de la madrugada y ya la gentes sabe que cuando los policías pasan temprano en la mañana, en guaguas o en motores, es a buscar dinero, y entonces, esa noche no vuelven a patrullar.
"En ese colmadón ocurre de todo. Las riñas, los insultos, las amenazas de muerte, el rompedero de botellas ponen nerviosos a los residentes en los alrededores, pero ya los agentes policiales pasaron a recoger su dinero y por eso, aunque se acabe el mundo, por ahí no vuelven", me indicó antes de abandonar esa zona.
